Señores Dirigentes de la Liga de Futbol de Bolivia, Federación Boliviana de Fútbol y otras Asociaciones:
Muy indignado les escribo esta nota por la noticia que acabo de leer en el portal de la FIFA, donde nos sitúan en el puesto 99, muy por debajo de países como Jamaica (59), Cuba(65), El Salvador(98)?
¿Qué significan éstos números? Con la perorata que nos caracteriza a los bolivianos le encontraremos mil formar de evadir una respuesta directa, o tal vez tengamos que hacer llegar a la FIFA una "carta de reclamación", o tal vez, lo mejor, desacreditemos la metodología que emplean para realizar estas evaluaciones. Sea cual fuere el camino, esto nos conducirá, como siempre, a lavarnos las manos echando la culpa de nuestra ineptitud como dirigentes a los jugadores, a los miembros del gobierno de turno (MAS, MENOS, PODAMOS, NOPODAMOS, etc.) Pero nunca, jamás asumiremos la responsabilidad de que nuestros actos nos llevaron a un total y completo fracaso.
¿Es que no se dan cuenta de una sola cosa? Esta puntuación ─nota de aplazo─ es el resultado de su gestión. Si alguno de ustedes se esta eternizando en su puesto, aún mucho peor. Señores, renuncien, no sean como los capitanes que están de pie cuando se hunde el barco, ustedes la están hundiendo. Dejen que este barco que se llama Fútbol boliviano pueda flotar con lo que tiene, otra gente, nuevos directivos, nuevos planes, nuevas ideas, nuevos objetivos la van a salvar de que los bolivianos seamos humillados cada vez, de diferentes maneras.
Finalmente, tal vez esta nota no sea publicada, seguiré insistiendo y mediante diferentes foros la necesidad que tiene el Fútbol de Bolivia de hacer un re-planteamiento de sus planes de trabajo, de la necesidad de elecciones generales, sin componendas, sin favoritismos ni compadrazgos, que los actuales dirigentes del fútbol boliviano dejen de ver esto como una hacienda.
Hasta pronto
Hugo Segura
domingo, marzo 06, 2011
martes, marzo 08, 2005
Yo, Marine, Entrevista a un sargento de los marines USA publicada en Il Manifesto
He visto el horror de lo que estamos haciendo todos los días en Irak, he participado en él. Somos sólo asesinos. Matamos continuamente civiles inocentes irakíes: nada más.
Creo que hay que retirar inmediatamente todos los contingentes militares extranjeros en Irak. Y se lo digo a los otros soldados, que, para evitar puniciones o represalias del ejército, no quieren hablar y admitir que nuestra misión no es la de matar terroristas sino civiles inocentes?.
Es así, a través de una entrevista a Il Manifesto, como Jimmy Massey de Waynesville, pequeña comunidad de Carolina del Norte, ha decidido descorrer el velo de silencio que envuelve la ?noble misión? en Irak. Inhabilitado del cuerpo de marines por razones médicas, ha escrito un diario, Cowboys from hell, que será publicado a finales de verano.
¿Cuál era su rango en Irak?
Era sargento en el tercer batallón de los marines durante la invasión, en la primavera de 2003.
¿Cuánto tiempo permaneció allí?
Desde el 22 de marzo al 15 de mayo. Cuatro meses de infierno. Me tuvieron que reenviar a los EE.UU por ?stressed disorder?. Es el término usado en la jerga militar para decir que, a causa del horror visto en la guerra, había perdido el juicio.
en los marines muchos años?
Doce.
¿Había estado en una guerra antes?
Nunca.
¿Ud. admite haber matado civiles inocentes?
Sí. Y bastantes. Fui a Irak inicialmente con la convicción de tener que eliminar las armas de destrucción de masa. Sin embargo, pronto mi experiencia de marine me hizo entender que la realidad era otra bien distinta. Éramos ?vaqueros asesinos?. Matábamos civiles inocentes.
¿Cómo ocurrió?
Cerca de nuestra base al sur de Bagdad asaltamos, con todo mi pelotón, a un grupo de civiles que estaba celebrando una manifestación pacífica. ¿Por qué? Porque habíamos oído disparos de arma de fuego. Fue un baño de sangre. No servía ni siquiera el pretexto de que aquellos civiles pudieran estar comprometidos en ?actividades terroristas?, como nuestros servicios secretos querían hacernos creer. Matamos a más de treinta personas. Aquella fue la primera vez que tuve que afrontar el horror de tener las manos sucias de sangre de civiles. Bombardeada con bombas de racimo, la gente huía y cuando llegaba a los controles que habíamos preparado con convoyes armados, las indicaciones que nos daban los servicios secretos era disparar a los que presumiblemente pudieran pertenecer a ?grupos terroristas?.
¿Y vosotros qué hacíais?
Terminábamos masacrando a civiles inocentes, hombres, mujeres y niños. Cuando nuestro pelotón tomó el control de una estación de radio no hacíamos sino enviar mensajes propagandísticos dirigidos a la población invitándola a que continuara su rutina cotidiana, a que mantuviera abiertas las escuelas. Sin embargo, nosotros sabíamos que las órdenes que había que cumplir eran ?buscar y destruir?, irrupciones armadas en las escuelas, en los hospitales, donde podían esconderse los ?terroristas?. En realidad, eran trampas tendidas por nuestros servicios secretos, pero nosotros no debíamos tener en cuenta las vidas de civiles que pudiéramos matar durante estas misiones.
¿Ud. admite que durante su misión cumplió ejecuciones de civiles inocentes?
Sí. También mi pelotón abrió el fuego contra civiles, también yo maté inocentes. También yo soy un asesino.
¿Cómo reaccionó, después de estas operaciones, pensando en los inocentes que había matado?
Durante un tiempo seguí adelante negándome a mí mismo la realidad de ser un asesino y no un soldado que sabe distinguir lo justo de lo injusto, luego, un día al despertarme por la mañana me vino a la cabeza un joven, que se salvó milagrosamente a la masacre de los pasajeros de su coche, que, gritando, me preguntaba: ?¿Pero por qué has matado a mi hermano??. Se convirtió en una obsesión. Perdí el control de mi equilibrio psíquico. Era incapaz de moverme, de hablar, me quedaba con la mirada perdida, fija en la pared, aterrorizado.
¿Qué medidas tomaron sus superiores?
Durante tres semanas, en Irak, me hincharon a antidepresivos, fármacos psicotrópicos. Es su tratamiento de urgencia para estos casos de ?estrés traumático?, cuando a los soldados les asalta este rechazo de matar.
¿Su entrenamiento, en EEUU, no les convierte en la unidad más violenta y agresiva utilizada por el Pentágono?
Sí. En el programa denominado ?boot camp?, cada uno de nosotros es sometido a técnicas de ?deshumanización? y de ?desensibilización a la violencia?. Pero a mí jamás de dijeron que esto quisiera decir matar a civiles inocentes.
Tres semanas inmovilizado con antidepresivos en Irak. ¿Y después?
No sabiendo qué hacer, decidieron repatriarme. Ahora soy un discapacitado, inhabilitado por el ejército con ?exoneración honorable? (honorable discharge).
¿Hay otros en sus condiciones?
Muchos. Y están todavía en el frente. Les atiborran de antidepresivos y después les vuelven a enviar a combatir. Es un problema que ha adquirido dimensiones preocupantes, pero no se debe hablar de ello en ambientes militares. En 2004, 31 marines se quitaron la vida, 85 cometieron intentos de suicidio. La mayoría de quienes prefirieron quitarse la vida antes que seguir matando es menor de 25 años, y el 16% no tiene más de 20 años.
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tomado de www.viejoblues.com
Creo que hay que retirar inmediatamente todos los contingentes militares extranjeros en Irak. Y se lo digo a los otros soldados, que, para evitar puniciones o represalias del ejército, no quieren hablar y admitir que nuestra misión no es la de matar terroristas sino civiles inocentes?.
Es así, a través de una entrevista a Il Manifesto, como Jimmy Massey de Waynesville, pequeña comunidad de Carolina del Norte, ha decidido descorrer el velo de silencio que envuelve la ?noble misión? en Irak. Inhabilitado del cuerpo de marines por razones médicas, ha escrito un diario, Cowboys from hell, que será publicado a finales de verano.
¿Cuál era su rango en Irak?
Era sargento en el tercer batallón de los marines durante la invasión, en la primavera de 2003.
¿Cuánto tiempo permaneció allí?
Desde el 22 de marzo al 15 de mayo. Cuatro meses de infierno. Me tuvieron que reenviar a los EE.UU por ?stressed disorder?. Es el término usado en la jerga militar para decir que, a causa del horror visto en la guerra, había perdido el juicio.
en los marines muchos años?
Doce.
¿Había estado en una guerra antes?
Nunca.
¿Ud. admite haber matado civiles inocentes?
Sí. Y bastantes. Fui a Irak inicialmente con la convicción de tener que eliminar las armas de destrucción de masa. Sin embargo, pronto mi experiencia de marine me hizo entender que la realidad era otra bien distinta. Éramos ?vaqueros asesinos?. Matábamos civiles inocentes.
¿Cómo ocurrió?
Cerca de nuestra base al sur de Bagdad asaltamos, con todo mi pelotón, a un grupo de civiles que estaba celebrando una manifestación pacífica. ¿Por qué? Porque habíamos oído disparos de arma de fuego. Fue un baño de sangre. No servía ni siquiera el pretexto de que aquellos civiles pudieran estar comprometidos en ?actividades terroristas?, como nuestros servicios secretos querían hacernos creer. Matamos a más de treinta personas. Aquella fue la primera vez que tuve que afrontar el horror de tener las manos sucias de sangre de civiles. Bombardeada con bombas de racimo, la gente huía y cuando llegaba a los controles que habíamos preparado con convoyes armados, las indicaciones que nos daban los servicios secretos era disparar a los que presumiblemente pudieran pertenecer a ?grupos terroristas?.
¿Y vosotros qué hacíais?
Terminábamos masacrando a civiles inocentes, hombres, mujeres y niños. Cuando nuestro pelotón tomó el control de una estación de radio no hacíamos sino enviar mensajes propagandísticos dirigidos a la población invitándola a que continuara su rutina cotidiana, a que mantuviera abiertas las escuelas. Sin embargo, nosotros sabíamos que las órdenes que había que cumplir eran ?buscar y destruir?, irrupciones armadas en las escuelas, en los hospitales, donde podían esconderse los ?terroristas?. En realidad, eran trampas tendidas por nuestros servicios secretos, pero nosotros no debíamos tener en cuenta las vidas de civiles que pudiéramos matar durante estas misiones.
¿Ud. admite que durante su misión cumplió ejecuciones de civiles inocentes?
Sí. También mi pelotón abrió el fuego contra civiles, también yo maté inocentes. También yo soy un asesino.
¿Cómo reaccionó, después de estas operaciones, pensando en los inocentes que había matado?
Durante un tiempo seguí adelante negándome a mí mismo la realidad de ser un asesino y no un soldado que sabe distinguir lo justo de lo injusto, luego, un día al despertarme por la mañana me vino a la cabeza un joven, que se salvó milagrosamente a la masacre de los pasajeros de su coche, que, gritando, me preguntaba: ?¿Pero por qué has matado a mi hermano??. Se convirtió en una obsesión. Perdí el control de mi equilibrio psíquico. Era incapaz de moverme, de hablar, me quedaba con la mirada perdida, fija en la pared, aterrorizado.
¿Qué medidas tomaron sus superiores?
Durante tres semanas, en Irak, me hincharon a antidepresivos, fármacos psicotrópicos. Es su tratamiento de urgencia para estos casos de ?estrés traumático?, cuando a los soldados les asalta este rechazo de matar.
¿Su entrenamiento, en EEUU, no les convierte en la unidad más violenta y agresiva utilizada por el Pentágono?
Sí. En el programa denominado ?boot camp?, cada uno de nosotros es sometido a técnicas de ?deshumanización? y de ?desensibilización a la violencia?. Pero a mí jamás de dijeron que esto quisiera decir matar a civiles inocentes.
Tres semanas inmovilizado con antidepresivos en Irak. ¿Y después?
No sabiendo qué hacer, decidieron repatriarme. Ahora soy un discapacitado, inhabilitado por el ejército con ?exoneración honorable? (honorable discharge).
¿Hay otros en sus condiciones?
Muchos. Y están todavía en el frente. Les atiborran de antidepresivos y después les vuelven a enviar a combatir. Es un problema que ha adquirido dimensiones preocupantes, pero no se debe hablar de ello en ambientes militares. En 2004, 31 marines se quitaron la vida, 85 cometieron intentos de suicidio. La mayoría de quienes prefirieron quitarse la vida antes que seguir matando es menor de 25 años, y el 16% no tiene más de 20 años.
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tomado de www.viejoblues.com
domingo, febrero 06, 2005
Jean Ziegler - Sociólogo y político suizo
Sociólogo y político suizo, Jean Ziegler no acaba su denuncia con El oro nazi o contando lo que nadie dice sobre las mafias rusas. Ahora levanta ampollas en el mundo rico con su libro sobre la dimensión del hambre.
por:Margarita Riviere
No consigo comprender cómo es posible que, al inicio del nuevo milenio y en un planeta tan rico, haya tantos seres humanos que sigan muriendo de hambre, pregunta Karim a su padre. Y su padre -que es Jean Ziegler, sociólogo y político suizo, autor de libros polémicos como El oro nazi, casado con la ciudadana egipcia Wédad Zénié- le responde: "Millones de seres humanos mueren de hambre cada año porque no tienen los medios económicos -u otros- para acceder a una alimentación suficiente. Porque hoy, que somos seis mil millones de personas en el planeta, se podría alimentar, según dice la FAO [Organización para a Alimentación y a Agricultura de Naciones Unidas], al menos al doble de la población del mundo".
Karim, que hoy tiene 26 años, entendió perfectamente cuando tuvo lugar esta conversación que recoge el último libro del polémico Ziegler -El hambre en el mundo explicada a mi hijo (Muchnik Editores)-, que ahora la gente no tendría, pues, por qué morir de hambre. '¡Pero se mueren! ¡Cinco mil cada día! ¡Yo he visto las víctimas!', clama el profesor Ziegler desde su minúsculo y desordenado despacho en la novísima sede de la muy antigua Universidad de Ginebra. Fotos de Che Guevara, de Salvador Allende, máscaras indígenas y objetos exóticos, papeles, plantas, carpetas y muchísimos libros apenas dejan sitio. Este sociólogo del tercer mundo, abogado, doctor en ciencia política, católico, ex diputado del parlamento helvético, actual miembro de la Internacional Socialista, que ha vivido en diversos países africanos y viaja constantemente a los lugares más miserables de la tierra, gesticula con énfasis: '¡El hambre es el escándalo de nuestra época!'.
Tiene 66 años y se indigna como cuando tenía 20. Suele volcar su indignación vital en libros traducidos a muchos idiomas que explican lo que nadie dice sobre las mafias -Los señores del crimen (Planeta)- o sobre los suizos -Suisse lave plus blanc (Suiza lava más blanco), no traducido al español-. Su investigación sobre los pagos de los bancos suizos al régimen de Hitler levantó un escándalo mundial en 1997 y le ha valido al menos cinco demandas internacionales, pero él continúa revelando lo que sigue descubriendo.
Incansable y vital, ahora ha puesto en marcha una campaña en toda regla contra el secreto bancario suizo: 'El secreto bancario, definido por la ley federal suiza, puede levantarse si se prueba que el dinero durmiente en la cuenta es de origen criminal', asegura. Dentro de esa categoría incluye el dinero de la corrupción y la evasión fiscal. Su particular guerra contra los banqueros suizos y el secreto bancario tiene raíces profundas en su propia vida de católico, socialista y europeísta, de experto en dinero y en hambre. 'Mi vida es una pura contradicción', comienza, 'debería explicárselo'.
Pregunta. Adelante, pues.
Respuesta. Nací en Berna por casualidad, mi padre era juez en Interlaken. Es un gran misterio por qué nacemos aquí o allí, en esta u otra época, por qué con este cuerpo y no con otro. Hay casualidades. En 1964, Che Guevara vino a Ginebra como jefe de la delegación cubana en la Conferencia del Azúcar y yo, que era muy joven, fui su chófer durante casi dos semanas. El último día, antes de que se fuera, me armé de valor y me atreví a decirle: 'Comandante, quiero ir con usted a Cuba'. Eran las cuatro de la mañana, se veían todas las luces de Ginebra y los anuncios de las joyerías y de los bancos y él me dijo: 'Has nacido en el cerebro del monstruo; es aquí donde tienes que trabajar y combatir'. Él era una persona más bien fría, pero con una ironía conmovedora y me dejó impresionado; creí que me tomaba por un pequeño burgués del que nadie necesita nada, me humilló. Si hoy miro hacia atrás veo que tenía toda la razón. Creo que he ayudado a la humanidad más desde las entrañas del monstruo.
P. ¿Sigue siendo comunista?
R. Si, pero en el sentido en que Marx habló de la revolución de los modos de producción, porque estoy convencido de que este capitalismo que vivimos nos lleva a la selva. Vivo en el país más rico del mundo, cuya única materia prima es el dinero de los demás.
EL DINERO DE LA SANGRE
P. Como un gran banco.
R. En Suiza hoy trabajan 107.000 personas en el sector bancario, no se puede cuantificar lo que hay aquí; sólo en fortunas privadas extranjeras hay más de tres billones de dólares. Un dinero que hace a este país, según el Banco Mundial, el más rico del mundo, por delante de Kuwait o de los Emiratos Árabes. Lo cual no quiere decir que no haya también mucha pobreza, desde luego. Esta riqueza llega por tres vías: el capital en fuga del Tercer Mundo, que es el dinero de la sangre, hay por ejemplo cuatro mil millones de francos suizos de Mobutu mientras en el Congo los niños mueren de hambre y de epidemias. Llega también, para blanquearse, mucho dinero de la criminalidad organizada; Roldán, por ejemplo. Y, en tercer lugar, está el dinero gris que es el de la evasión fiscal de Europa entera. Esto es la cueva de Alí Babá. Y yo no quiero vivir en un país cuyo bienestar está pagado por la sangre de los niños de Nicaragua o por las mujeres humilladas de Tailandia que trabajan muchísimas horas por semana...
P. Pero es el dinero, no el hambre, el que acaba moviendo al mundo.
R. El dinero es la forma del poder más clara.
P. Al estudiar el hambre y la miseria observa, pues, el poder.
R. Yo me pregunto el por qué de las cosas y me doy cuenta de que el papel del Estado es totalmente ficticio en comparación con el de las multinacionales. Hoy las doscientas sociedades mayores del mundo gobiernan más del 27% del comercio mundial. Este capitalismo salvaje ha creado unas oligarquías muy poderosas...
P. El siglo XXI no le parece mejor.
R. Hace doscientos años, la Revolución Francesa lanzó un modelo de civilización basada en la solidaridad, la justicia social, los derechos del hombre y la libertad; fue el tiempo de las luces. Esto fue el principio de algo que hoy está en peligro. La comida nos da ahora mismo buenos ejemplos: vea lo que pasa con las vacas locas; se alimentó a unos hervíboros con esas harinas animales, volviéndolos carnívoros. Ahora las grandes multinacionales alimentarias patentan genes, plantas y organismos vivos para crear (OGM) Organismos Genéticamente Modificados, como el maíz transgénico que es mucho más resistente, permite mejores cultivos y también proporciona muchos más beneficios económicos. Pero este maíz transgénico es un ser completamente diferente cuyos efectos sobre el organismo no conocemos aún: harían falta al menos veinte años para saberlo. ¿Sabe lo que decía Kant? Él decía que las luces eran 'la ruptura del tiempo'. Tras doscientos años de esa cultura que, con sus limitaciones, buscó la democracia, lo de ahora es la jungla; una verdadera ruptura. El mundo ha cambiado, desde luego, y es una suerte que haya desaparecido la Unión Soviética, pero el capitalismo más salvaje se ha extendido por toda la tierra, gracias también a un serie de revoluciones tecnológicas. Este banco que estamos viendo contacta con su sucursal de Tokio a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo: ha nacido el ciberespacio, que permite la administración financiera del mundo. Todos los días se intercambian, según la media de 1999, más de 6.000 millones de dólares y de éstos sólo el 15% se refiere a intercambios comerciales, a la economía real; el resto es economía virtual...
P. Si la economía es virtual, entonces el dinero no existe...
R. El dinero está en el mundo en que vivimos, en el mundo real. Y todos, empezando por los gobiernos europeos, que son mayoritariamente socialdemócratas, aceptan esta civilización que tiene un sólo valor: el beneficio económico. Todos los demás valores, como el tener un trabajo estable, o el buscar la justicia, resultan arcaicos frente a esta defensa de la libertad total del capital, que representa la idea de esa mano invisible y mágica que todo lo arregla, incluídas las desigualdades. Naturalmente, no es verdad que las cosas sucedan así. En Brasil, por ejemplo, tuvieron 4,8% de crecimiento el año pasado y al mismo tiempo todos los indicadores sociales fueron negativos: tienen más hambre, más analfabetismo, más epidemias. Es evidente que este desequilibrio se produce porque el control de los flujos económicos está en muy pocas manos, en las de estas reducidas oligarquías transnacionales. Cada día mueren de hambre 5.000 personas. Es lo que yo llamo el genocidio silencioso. Y 825 millones están amenazados de malnutrición. Pero la FAO dice que la agricultura actual podría dar de comer a 12.000 millones de personas. Este es el estado del mundo de unas Naciones Unidas que subvencionan a grandes industrias cuando compran leche en polvo para estos niños hambrientos. ¡Más de dos mil millones de personas no disponen de agua potable! Es la locura.
P. ¿Qué propone ?
R. La insurrección de las conciencias. Lo que se ha hecho en la conferencia de Porto Alegre. Habría que controlar a las multinacionales, oponer a la globalización del capital la globalización de los derechos democráticos. Esta posibilidad ya la han comenzado los desheredados del mundo, y deberíamos escucharles más.
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artículo tomado de: El Pais
viernes, febrero 04, 2005
El Líder de los Humildes
Canción: aire de cueca guerrera. Interpretan Los Kjarkas y Piero
Un día salió el hombre
en busca de libertad
con sus hermanos de clase
el mundo quizo cambiar.
Alzando contra el Imperio
a los pobres del lugar
libraba su guerra de hambre
tras muerte y rebelión
Luchando contra un sistema
que quisieron derrumbar
muchos obreros cayeron
defendiendo a su verdad
Con los pobres oprimidos
con los sin voz ni futuro
buscaban para los suyos
la vida con dignidad
En los tiempos de cambiar
los sueños tienen lugar
vamos, vamos, vamos buscando
buscando el mundo ideal
Vamos, vamos forjando sueños
a los hijos que vendran
Luchando contra el consorcio
no dejaron de soñar
ahogados en la miseria
no quisieron renunciar
Acosado y perseguido
por los todo poderosos
estuvo siempre dispuesto
a morir sin claudicar
En los tiempos de cambiar...
Un día salió el hombre
en busca de libertad
con sus hermanos de clase
el mundo quizo cambiar.
Alzando contra el Imperio
a los pobres del lugar
libraba su guerra de hambre
tras muerte y rebelión
Luchando contra un sistema
que quisieron derrumbar
muchos obreros cayeron
defendiendo a su verdad
Con los pobres oprimidos
con los sin voz ni futuro
buscaban para los suyos
la vida con dignidad
En los tiempos de cambiar
los sueños tienen lugar
vamos, vamos, vamos buscando
buscando el mundo ideal
Vamos, vamos forjando sueños
a los hijos que vendran
Luchando contra el consorcio
no dejaron de soñar
ahogados en la miseria
no quisieron renunciar
Acosado y perseguido
por los todo poderosos
estuvo siempre dispuesto
a morir sin claudicar
En los tiempos de cambiar...
Katantika
Fui dejado en las alturas andinas,
para perpetuar la majestuosidad de los dioses.
Desde ahi escribo estas líneas
para perpetuar la majestuosidad de los dioses.
Desde ahi escribo estas líneas
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